miércoles, 16 de abril de 2008
Violencia
Luego de ese primer cierre de la universidad vendrìan otros màs por diversos motivos, hasta el hecho de que en ese primer año, sòlo pudimos realizar un semestre. Fuè una època dura y llena de mucha incertidumbre pues en cualquier momento ingresaba la fuerza pùblica a los predios de la universidad y habia que salir corriendo dejando lo que se estuviera haciendo. En cierta ocasiòn, en una de esas carreras, la policìa disparò sus gases lacrimògenos y una de sus bombas cayò justo delante por donde corrìamos; por supuesto tuvimos que pasar por encima y entre los gases que despedìan estos pequeños cilindros, los cuales al ser aspirados producìan una sensaciòn de ardor en los ojos, nàuseas y ganas de defecar simultàneamente, aparte de la asfixia que provoca la densidad del humo. Todo esto generaba un cùmulo de sentimientos que sòlo conducìan a hacer frente al agresor, por el sencillo deseo de mantener en alto nuestra dignidad, que se veìa pisoteada en cada acto represivo del gobierno. De esta manera se desencadenaban largas batallas de gases y tiros contra piedra y Molotov, lo que por lo general terminaba con uno o dos carros quemados, y compañeros detenidos, heridos y uno que otro muerto.
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