Iniciando el año de 1976 comienzo mis estudios superiores en una ciudad totalmente diferente a aquella de donde era oriundo; de la provincia a la capital, de un colegio privado a una institución pública, de un clima extremadamente caluroso a uno extremadamente frío, de una plaza con muchos amigos a otra donde no conocía prácticamente a nadie. Con la primera persona que hice contacto y con la cual compartiría mis primeros años de estas experiencias, fue Isabel Triana Cortés. Una dama bogotana cuya edad siempre fue un misterio para mí nunca develado, aunque a la sazón aparentaba no menos de sesenta y cinco años, cabello blanco bien arreglado y aproximadamente 1.55 m de estatura; padecía de una bronquitis crónica, secuela de su adicción al cigarrillo ya dejada atrás. Vivía alquilada en una casa del tradicional barrio Teusaquillo de Bogotá por la calle 32.
Continuará.
No hay comentarios:
Publicar un comentario